Llegar a casa desde la clínica u hospital con el bebé en brazos es una situación a la vez deseada y temida por los padres. Las ganas de estar en el hogar tranquilos con nuestro hijo contrastan con las dudas que surgen acerca de su cuidado, ¿lo haremos bien?

El primer baño es especialmente respetado, ya que implica manipular a un bebé de pocos días, totalmente dependiente de nosotros.

Pese a que en las clases de preparación al parto o en el hospital se han dado las indicaciones básicas a los padres, estos se suelen enfrentar a este momento con cierta inseguridad. Es importante estar tranquilos y transmitir confianza al bebé. Por pequeño que sea percibe los nervios en sus padres y esto hace que también se enfrente con temor a esa nueva experiencia en el agua.

Al bebé siempre le va a encantar el primer baño


Pese a que se trata de un medio desconocido para el bebé la similitud con el líquido amniótico hace que acabe disfrutando con el baño. Las primeras veces puede que se muestre intranquilo e incluso llore, si esto es así no hay que alargar mucho el momento, poco a poco se irá acostumbrando y disfrutará del contacto con el agua.

Lo ideal para estos primeros baños es contar con un recipiente adecuado, un adaptador para la bañera o una bañera de bebés. Los padres deben sentirse cómodos y con libertad de movimientos, si tiene que estar agachado no podrá sujetar bien al recién nacido.

Antes de empezar con el baño hay que asegurarse de que contamos con todo lo necesario. Gel, champú, la esponja, crema y toallas deben estar al alcance de la mano. Es importante que los productos sean hipoalergénicos, la piel del recién nacido es muy sensible, nunca ha estado expuesta a geles y demás sustancias por lo que hay que invertir en productos seguros que no le provoquen reacciones alérgicas. Lo mismo sucede con la esponja, no vamos a frotar al bebé, solo se le pasará suavemente por su piel. Las esponjas naturales son las más recomendables en estos casos.

La temperatura es otro de los factores a controlar, la estancia debe estar caldeada a fin de que el bebé no note grandes contrastes. Los niños de pocos días todavía no controlan su temperatura corporal por lo que habrá que tener mucho cuidado con los cambios bruscos. Del mismo modo la temperatura del agua deberá estar entre los 35 y 37 grados. No hay que llenar la bañera del todo, el cordón umbilical no se debe mojar por lo que una superficie de agua suficiente para remojarlo será suficiente. En cuanto a la posición colocaremos su cabeza en nuestro codo, extendiendo el brazo hasta sus nalgas, de este modo dispondremos de la otra mano para pasarle la esponja.

El secado del bebé debe ser muy cuidadoso


Tras el baño es importante incidir en el secado, especialmente de la zona del cordón. Hay que repasar bien todos los pliegues de la piel para evitar que la humedad quede acumulada. El ultimo paso será la crema, repartirla por el cuerpo del bebé mediante un agradable masaje será la mejor forma de acabar el baño.

No hay que preocuparse si el niño está nervioso o intranquilo, en estas primeras veces somos nosotros los que debemos transmitirle seguridad, por eso es aconsejable hablarle suavemente mientras lo bañamos, nuestra voz y las palabras de cariño lo calmarán y hará de la hora del baño una experiencia grata para ambos.