Las cifras de personas con obesidad y sobrepeso están incrementándose durante los últimos años según indican varios estudios científicos. El uso de herramientas que ayuden a limitar o reducir la ingesta diaria de energía, como son los edulcorantes bajos o sin calorías, es una ayuda eficaz para intentar reducir estas cifras tan preocupantes.

Estos son algunos de los aspectos fundamentales que se han subrayado en el simposio Eficacia y seguridad de los edulcorantes no calóricos, organizado por la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN) en el marco del III Congreso de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), que se está celebrando en Sevilla.

Según comenta el doctor Lluìs Serra-Majem, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública y Director del Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias (IUIBS) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, “los edulcorantes bajos en calorías suponen una ayuda eficaz en la dieta de las personas con diabetes, puesto que una parte del control de la diabetes se centra en mantener los niveles de azúcar en sangre. Además, los edulcorantes bajos en calorías son una alternativa al azúcar y juegan un papel importante en el control del peso, lo que ayuda a prevenir la obesidad”.

Esta misma afirmación es refrendada por la doctora Pilar Riobó, jefe asociado del Servicio de Endocrinología de la Fundación Jiménez Díaz IDC-salud, de Madrid: “Los edulcorantes bajos o sin calorías son un ingrediente utilizado en un gran número de alimentos y bebidas desde hace más de un siglo, muy populares a lo largo de todo el mundo. Además la evidencia científica ha demostrado que no sobreestimulan los receptores del gusto, no provocan hambre y no causan que se coma en exceso posteriormente”.

Todos los edulcorantes bajos o sin calorías pasan por un riguroso protocolo de evaluación y aprobación

De la misma forma, es común que las personas que los consumen de manera habitual tengan un estilo de vida saludable, con hábitos alimentarios y de actividad física adecuados. Tal y como continúa explicando Riobó, “dentro de una dieta hipocalórica, los edulcorantes ayudan a que ésta no sea aburrida, evitando la monotonía sin aportar calorías, y por lo tanto incrementando el grado de aceptación de la dieta”.

Según comenta el doctor Francisco Guarner, Jefe de Sección de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, “algunos estudios e intervención en personas no diabéticas han mostrado que el consumo habitual de edulcorantes artificiales incrementa el nivel de hemoglobina glicosilada en sangre, así como una correlación entre el consumo de estos edulcorantes, peso corporal y perímetro abdominal. Estos datos observacionales no son una prueba inequívoca de la posible causa-efecto, ya que el exceso de peso muchas veces es el motivo para consumir edulcorantes y no al revés”.

Mayor educación nutricional

Tal y como explica el doctor Arturo Anadón, perteneciente al departamento de Toxicología y Farmacología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, “todos estos edulcorantes bajos o sin calorías pasan por un riguroso protocolo de evaluación y aprobación por parte de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), por lo que su seguridad está garantizada”.

Es necesario resaltar que los compuestos que los conforman se encuentran de forma natural en otro tipo de alimentos como vegetales y frutas, “y se ha demostrado que su uso dentro de las cantidades diarias recomendadas no supone ningún riesgo para el desarrollo de enfermedades”, continúa comentando Anadón. “De los edulcorantes estudiados hasta ahora y analizados en la UE, se ha visto que algunos tienen un resultado positivo en la obesidad cuando se utilizan de forma racional y prudente. La utilización de edulcorantes bajos o sin calorías es algo positivo que ayuda a mejorar el bienestar de la salud, y son una herramienta más a tener en cuenta para el manejo de enfermedades no transmisibles como la diabetes”.