Una forma esencial de cuidar nuestro cuerpo es desarrollar hábitos saludables de higiene corporal. Dentro de nuestra rutina de higiene, no debemos olvidar la higiene íntima.

Nuestra parte íntima es una parte del cuerpo especialmente sensible, delicada y dispuesta a irritaciones, molestias e infecciones si no la cuidamos de la forma adecuada.

Los genitales femeninos están en contacto frecuente con secreciones vaginales, orina, menstruación y sudor, y al ser una zona poco ventilada, la humedad que se genera favorece el desarrollo de bacterias. Por ello, es fundamental mantener dicha zona perfectamente limpia.Es importante tener presente que la vagina se limpia por sí misma, ya que sus paredes generan fluido que arrastra las células muertas y otros microorganismos al exterior. Este líquido es viscoso y sin olor y su producción aumenta al ovular y durante la excitación sexual.

La zona genital femenina tiene un pH diferente al resto del cuerpo, va variando en los diferentes momentos del ciclo y de la vida de la mujer. Se distinguen dos etapas principalmente donde cambia el pH: la etapa fértil de la mujer, y la etapa no fértil.

La acidez de esta zona mantiene en equilibrio la flora vaginal bacteriana tan importante y necesaria para que la función protectora frente a microorganismos patógenos externos e infecciones no se altere.

 

El uso diario de jabones no adecuados o incluso utilizar solamente agua en la higiene íntima contribuye a que el pH vaginal se modifique y esto favorece que se presenten molestias como sequedad, picor, irritaciones, enrojecimiento y mayor riesgo de infecciones vaginales.

No debemos olvidar la higiene íntima, sin embargo, tampoco debemos obsesionarnos con ella y utilizar productos que puedan ocasionarnos más perjuicios que beneficios. La higiene íntima saludable requiere el seguimiento diario de unas sencillas pautas.

10 Pautas para una higiene íntima correcta

  1. Al ducharnos y realizar la higiene íntima debemos elegir productos específicos que no modifiquen el pH y que se adapten a cada etapa de la vida de la mujer.
  2. Es bueno enseñarles a las niñas desde pequeñas cómo lavar sus zonas íntimas, ya que además de evitar que tengan picores e irritaciones, les ayudamos a que adquieran unos buenos hábitos de higiene que luego mantendrán en las distintas etapas y situaciones en la vida, como con la menstruación, embarazos, menopausia y durante la vejez.
  3. Evitar esponjas y lavar la zona vulvar externa (en contacto con orina, menstruación, sudor) suavemente con la mano y gel íntimo y así mantenerlo limpio y sin infecciones ni picores.
  4. La zona perianal debe hacerse de adelante hacia atrás para evitar que pasen gérmenes del ano hacia la vulva (en las niñas también debe hacerse de la misma forma).
  5. Evitar duchas vaginales, salvo que el médico nos lo indique, arrastran flora beneficiosa y provocan mayor sequedad en la zona.
  6. Cambiar a diario la ropa interior y utilizar tejido de algodón mejor que sintéticos. Al lavar la ropa interior hacerlo con jabones suaves y aclarar muy bien.
  7. Durante la menstruación cambiar al menos cada 4 horas las compresas y tampones, evitando el uso de estos últimos por la noche. Son muy recomendables las copas menstruales donde la higiene debe ser la misma. Lavarse las manos antes y después de cada cambio.
  8. Evitar desodorantes íntimos que nos irritan o pueden enmascarar alguna infección.
  9. Lavar las manos y la zona genital antes y después de mantener relaciones sexuales.
  10. Evitar usar continuamente prendas y pantalones muy ajustados cuyas costuras irritan y evitan la transpiración.

El pH vaginal puede aumentar en muchas circunstancias naturales y habituales de la vida como por ejemplo durante las relaciones sexuales, menstruación, con la toma anticonceptivos o antibióticos y conlleva a un aumento del riesgo de infecciones (con las molestias que suelen acompañarlas de irritación, inflamación, escozor, mal olor)

Existe un gel íntimo especial para estas circunstancias, con una maravillosa textura mousse y una muy buena acción antimicrobiana, calmante y protectora. Este gel es específico y muy indicado para utilizarlo durante el ciclo menstrual, vaginitis, después de mantener relaciones y también para la higiene posparto y cuidado de la episiotomía.

Solamente utilizando un gel íntimo adecuado evitaríamos muchísimos problemas y molestias