La piel de los bebés es cinco veces más fina que la de un adulto y tiene pocas barreras protectoras, por lo que es recomendable extremar su protección desde los primeros días para que no le perjudiquen los agentes externos y ambientales. En este post te explicamos las características especiales de la piel del bebé y te ofrecemos consejos para evitar sequedad e irritaciones con productos idóneos para pieles sensibles.

Características especiales de la piel del bebé

La piel de los niños y los recién nacidos tiene ciertos rasgos especiales que la hacen diferente a la del adulto. Su principal característica de la piel infantil es que el estrato córneo (la capa callosa más superficial de la piel) no está plenamente desarrollado. Se trata de una piel más delgada, por lo que pierde calor y agua con más facilidad que la piel adulta.

También es menos ácida debido a la menor concentración de ácido láctico y ácidos grasos, lo que provoca una mayor vulnerabilidad frente a agentes infecciosos y parasitarios (el pH del recién nacido es de 6’2-6’4).

Tampoco ha desarrollado aún sus mecanismos defensivos, las glándulas sebáceas son escasas y el sistema inmune es inmaduro todavía. Esto se traduce en un mayor riesgo de contraer enfermedades cutáneas de tipo infeccioso e inflamatorio.

Al nacer, además, los bebés están cubiertos por una capa de grasa denominada vermix caseoso o unto sebáceo. Su función es protegerles contra infecciones cutáneas y actuar como nutriente de la piel, evitando la descamación precoz dentro del vientre materno.

Sin embargo, esta capa va desapareciendo conforme el bebé se va desarrollando y resulta recomendable el uso de hidratantes y emolientes adaptados a las características especiales de su piel, y así mantener su integridad y evitar problemas cutáneos frecuentes en esta etapa como manchas rojas, quistes sebáceos, acné neonatal, granitos y erupciones, irritaciones, sequedad, descamaciones, etc.

Hidratar la piel desde el nacimiento

En un estudio de 2012, los especialistas Tierney y Stamatas observaron que el 90% de las madres consideraba la piel de los niños hidratada, cuando la evaluación clínica reveló que el 53% de los niños y niñas presenta señales clínicas de piel seca.

Los expertos concluían que los cuidados dirigidos a mantener la integridad de los tejidos garantizaban el correcto desempeño de las funciones de la piel, principalmente: la protección contra sustancias y agentes nocivos para el recién nacido y el bebé.

El proceso de desarrollo y adaptación de los tejidos durante los primeros años de vida hace que la barrera cutánea sea más susceptible al resecamiento y a la deshidratación

Habitualmente tendemos a pensar que la piel de los recién nacidos y los bebés es perfecta y no precisa agentes externos para su cuidado. Sin embargo, lo cierto es que el proceso de desarrollo y adaptación de los tejidos durante los primeros años de vida hace que la barrera cutánea sea más susceptible al resecamiento y a la deshidratación.

Para combatir estas carencias es recomendable el uso de agentes tópicos que controlen la pérdida calorífica y de líquidos, y mantengan la integridad del estrato córneo y de la barrera cutánea, eviten su resecamiento o fisura, contribuyan a la protección y recuperación de la barrera cutánea y combatan la descamación.

Sin embargo, los productos cosméticos que aplicamos a la piel de nuestros bebés han de estar especialmente indicados para ellos.

Además de hidratar diariamente su piel, podemos seguir las siguientes recomendaciones para el cuidado diario de la piel del bebé y así procurar una buena humectación desde los primeros meses de vida:

  • Evitar el contacto directo con la piel del bebé de elementos irritantes como colonias, perfumes y jabones muy fuertes.
  • No es necesario que el baño de los bebés sea diario, y siempre ha de ser corto. Este ha de durar el tiempo necesario para limpiar y enjuagar sin extender el tiempo de exposición del niño en el agua y así evitar dañar su delicada piel.El agua debe ser tibia o templada Y el jabón ha de ser líquido, con Ph neutro y sin productos irritantes.
  • Es recomendable vestir a los bebés con telas transpirables de algodón y nunca exponerlos a tejidos ni materiales tóxicos. Asimismo, debemos evitar abrigarles en exceso, ya que eso puede causar transpiración constante.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Siguiendo estos sencillos consejos podemos asegurar el correcto mantenimiento de la piel de nuestros bebés, promover su bienestar y facilitar su adecuado desarrollo desde el nacimiento.